Mi primera ves con una transbcn

No voy a escribir una historia tan excitante como las que he leído por acá, únicamente quiero contar mis historias reales, tal y como me pasaron, sin agregar nada ni cambiar nada, pues lo que quiero es desahogarme y contárselo a alguien, nadie lo sabe porque soy casado y con familia. Actualmente tengo 28 años, […]

No voy a escribir una historia tan excitante como las que he leído por acá, únicamente quiero contar mis historias reales, tal y como me pasaron, sin agregar nada ni cambiar nada, pues lo que quiero es desahogarme y contárselo a alguien, nadie lo sabe porque soy casado y con familia.
Actualmente tengo 28 años, soy más ó menos atractivo, mido 1.75, delgado pero con músculos, tuve muchas novias cuando era adolescente y a la edad de 18 años, cuando recién empezaba mi vida laboral, me gustaba mucho pasar por las calles donde había travestis (transbcn). Me fascinaba la idea de tener relaciones con una de ellas, me gustaba ver como caminaban con sus piernas largas y sus pequeñísimas faldas ó pantalones pegados, y la verdad, qué cuerpazos los que tenían pues se cuidan mucho mejor que cualquier mujer.
Siempre pasaba por allí, todos los días después del trabajo, la verdad. Bueno, un día decidí que iba a hablarle a una de esas chicas, llegó la hora de salida, esperé que oscureciera un poco y me fui directo para aquel lugar, la primera que vi era súper alta, con un pelo largo, negro, morena y con un vestido cortito y con un escote que dejaba ver los grandes pechos que tenía, me dirigí a ella y le pregunté cuánto cobraba, me respondió y le dije: “vamos”, sin saber ni que era lo que quería.
Entramos a un hotel en la misma cuadra, el chavo de la puerta le dio una cajita, en la cual me di cuenta después que llevaba preservativos y papel, entonces me dijo que me desvistiera, y yo, que en ese momento lo único que hacía era temblar, me quité toda la ropa, me quedé completamente desnudo, le pedí que hiciera lo mismo y así lo hizo. Se quitó el vestidito y se quedó sólo con su bikini pues no cargaba brasier, en ese momento se me paró el pene de una forma bien fuerte, pues tenía unos pechos tan grandes y tan hermosos qué mujer la que estaba viendo frente a mí. Le pregunté si podía mamar sus pechos y me dijo que si, se los mamé y me dijo que le gustaba muchísimo, que siguiera. De repente me detuvo, me hizo sentar en la cama y me empezó a darle una mamada a mi pene que me hacía temblar de pasión, qué rico se sentía.
Le pregunté que se sentía al mamar un pene, y me dijo que para que le preguntaba, mejor era que probara y yo casi con la voz entrecortada le dije que no sabía si me animaría, entonces se paró, yo estaba sentado en la cama pues ella me la estaba mamando, se quitó su bikini y que sorpresa, tenía un pene tan enorme, pero tan enorme y eso que ni siquiera estaba bien parado y me indicó que se lo mamara. Lentamente y con dudas de si quería hacerlo o no, me acerqué a esa cosota, se la agarré con la mano, en ese momento hasta sudaba frió de los nervios, le pase la lengua en la cabecita y entonces se le empezó a parar, me agarró la cabeza y me empujó hacia su pene, literalmente me lo metió en la boca y me dijo, mámalo con confianza, esta rica, la verdad que no me disgusto, me pareció rico el sabor y se le paro tanto en mi boca, que eso me excito mucho y paró más mi pene que por cierto, era como tres veces mas pequeño que esa cosota que tenia en mi boca.
Luego de unos cinco minutos de mamárselo, me preguntó si quería que me la metiera, le dije “Noooooo, como crees, obviamente ella ya sabia que yo era virgen y me dijo: te lo voy a hacer despacito y suavecito. La idea en ese momento en el que estaba tan excitado y por todas las veces que me había pasado aquello por la cabeza, inconcientemente me pareció de película, entonces accedí. Me dijo que me pusiera de cuatro sobre la cama, así lo hice y entonces me empujo de la cintura para abajo con destreza, obviamente por su experiencia, me abrió las piernas y de esta manera le quedo mi ano en donde ella lo quería, yo temblaba de nervios y estaba sudando, pero quería saber qué seguiría después, lo único que alcance a preguntarle era si tenia lubricante, me dijo que no pero que con el lubricante del preservativo era suficiente. Me pidió que me relajara y empezó a tratar de meter su pene en mi ano, este estaba tan cerrado que me dolió mucho, fue un dolor y un ardor tremendo cada vez que empujaba su pene tratando de entrar, yo me apartaba un poco decía que lo hiciera despacito, que no tan duro, y ella me decía que me lo estaba haciendo despacio, por unos diez minutos intentó metermelo y lo único que conseguía era que yo me retorciera del dolor. Ah puta, qué dolor, y es que sí que la tenia grande, parecía un mounstro de pene por lo que le dije que mejor lo intentáramos en otra ocasión, que le prometía que iba a llegar nuevamente a buscarla, y ella, como cosa rara me dijo que me comprendía, pero que estaba enojada porque la dejaba caliente, entonces la contenté un poquito con un beso que le di, y le pedí por favor que me dejara penetrarla pues todo esto me tenia calientísimo, y como era bien complaciente, me dejo penetrarla y acabar adentro de ella claro, con un preservativo puesto.

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